Crisis en la financiación contra las Enfermedades Desatendidas. ¿Qué hacer?

Una reunión de organizaciones con instituciones de cooperación y de salud internacional como AECID y la OPS alerta sobre la crisis de financiación para atender las Enfermedades Desatendidas como el Chagas.

21/10/2024

Madrid, 16 de octubre.

“No es fácil tener una sola definición de ‘enfermedades desatendidas (ETD)’, pero sí sabemos dónde están”, dijo el director de la Organización Panamericana de la Salud, Jarbas Barbosa, en la clausura de la reunión sobre ETD que se produjo el pasado 16 de octubre en Madrid.

“En América Latina, por ejemplo, algunas de estas enfermedades están localizadas, en las áreas urbanas empobrecidas, en las comunidades rurales y territorios indígenas o afrodescendientes; pero otras hay que buscarlas e integrarlas en las respuestas de los sistemas de salud”, dijo Barbosa. Por ello, indicó que la OPS trabaja con los países en planes de eliminación que han conseguido éxitos como el del control de la oncocercosis en cuatro países de la región, entre los que se encuentran Colombia y México; o el avance contra la malaria en la Amazonía. Y sobre todo destacó lo esfuerzos realizados contra la expansión del dengue que ha azotado la región durante el pasado año.

La reunión congregó a varios expertos y representantes de instituciones públicas nacionales y multinacionales como la AECID y la OPS junto a organizaciones no gubernamentales convocada por Salud por Derecho, DNDi y Médicos Sin Fronteras. El objetivo de la reunión era analizar y compartir los compromisos nacionales y globales para frenar los estragos que causan estas enfermedades a más de mil millones de personas en el mundo.

Vanesa López, representante de Salud por Derecho recordó que estamos en un momento muy importante ya que se acerca la revisión de la Hoja de Ruta que se aprobó en la OMS para llegar a 2030 con objetivos de eliminación de las ETD.

“Pero no llegaremos a alcanzarlos”, dijo José Antonio Ruiz médico del Programa Mundial de Control de las ETD de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al respecto de los objetivos. También lamentó la merma de recursos humanos y financieros en su departamento. Sin embargo, “podríamos culpar al Covid por el retraso en los programas de intervención sobre las ETD de los países, que se calcula en dos o tres años; o podríamos culpar a la falta de dinero, pero la verdad es que algunas veces hay herramientas disponibles que no llegan a tiempo por la debilidad de los sistemas de algunos países y la tardanza en la respuesta”, dijo Ruiz. Sin embargo, resaltó los progresos realizados en la enfermedad del sueño o la dracunculosis, más valiosos aún “en contextos que sufren violencia o desastres naturales junto a la falta de recursos”. Y apostilló que para la OMS es esencial contar con la colaboración de socios públicos y privados como algunas de las organizaciones presentes en la reunión con las que ya trabajan.

La iniciativa para el Desarrollo de Nuevos Medicamentos para enfermedades desatendidas (DNDi), miembro fundador de la Coalición Global de Chagas, es una de las organizaciones que ha impulsado más la I+D para las enfermedades desatendidas desde que la impulsó Médicos Sin Fronteras a principios de este siglo. Isabela Ribeiro, la directora del cluster de enfermedades virales de DNDi, recordó que, en 20 años, esta iniciativa ha desarrollado 13 nuevos medicamentos y existen otros más en proceso de investigación. Todos ellos “pensados desde el principio para que sean accesibles y más asequibles que los producidos en las empresas privadas”.

Para Ribeiro, sigue existiendo lo que la organización calificó en un informe inicial como “El desequilibrio fatal” entre las necesidades y la falta de inversión en innovación. Si bien es cierto, que ha habido un período de mucha financiación, “ese período se acabó y estamos afrontando una crisis por la falta de recursos”. La propuesta de DNDi de partenariados público-privados (PPPs) ha dado buenos resultados. “Hemos visto cómo con pequeñas inversiones, se consiguen grandes avances. Por 1 dólar que se invierte en la I+D de ETD se puede producir un retorno de inversión de 405 dólares”, comentó.

Sin embargo, ante la crisis de financiación actual, la pregunta, según Ribeiro, es: ¿qué mecanismos internacionales se deben implementar para financiar innovación biomédica que garantice la entrega de los productos adaptados a las necesidades de las comunidades que los necesitan? Al respecto, Íñigo Lasa, director de la fundación Anesvad, uno de los ponentes en la reunión, expresó que la financiación de las ETD no puede depender de las empresas privadas casi exclusivamente. Y se refirió a la complejidad y lo costoso de invertir en solucionar los determinantes sociales y ambientales de las ETD, como la falta de acceso a agua potable, por ejemplo.

Porque es allí, en las comunidades más afectadas por las ETD donde se mide la eficacia de las herramientas que se desarrollan. Se trata de una ruta llena de montes y valles. La leishmaniasis, por ejemplo, se ha logrado atajar mejor en el sudeste asiático que en el África subsahariana. Las dificultades logísticas y las características de los fármacos actuales lo ponen difícil, recordó Francisco Bartolomé, especialista en ETD de Médicos Sin Fronteras.

Las condiciones en las que viven millones de personas desafían la efectividad de las herramientas terapéuticas. Bartolomé mencionó varios ejemplos, como los de la sarna que, en campos de refugiados, es tan difícil de atender ya que casi nunca las personas pueden quitarse la ropa, lavarla a 60 grados y guardarla en una bolsa durante una semana para que mueran los ácaros. Y también hizo hincapié en la necesidad de nuevos productos para las mordeduras de serpiente que se cobran la vida de 150.000 personas al año, entre otros. Aunque algunas ETD se pueden controlar con la distribución masiva de tratamientos, en la práctica, estas campañas no funcionan bien por la debilidad de los sistemas de salud.

Como destacó en su intervención el doctor Barbosa, de OPS, “estas enfermedades (las ETD) crean con la pobreza en un círculo vicioso, porque cuando alguien sin recursos se enferma, disminuye su capacidad de producción y de proveer a su familia. Y la enfermedad, por tanto, aumenta la pobreza”. Frente a los desafíos de la falta de recursos, Barbosa recordó el fondo rotatorio de medicamentos y vacunas de la OPS que permite atraer donaciones y hacer compras conjuntas que reduzcan precios. Finalmente recordó la problemática que representa el cáncer cervicouterino que, según dijo, debería incluirse como ETD, porque afecta gravemente a mujeres en situación de pobreza. “En América Latina, la mitad de las familias solo cuentan con un adulto para el sustento y suele ser una mujer”, lo que indica la gravedad de lo que ocurre cuando la mujer se enferma.

De momento, la cobertura de vacunación del cáncer cervicouterino es baja. «Ahora contamos con un nuevo test que es mucho mejor que el tradicional de papanicolaou. El problema es que cuesta alrededor de 25 dólares. Queremos que se baje a 7 dólares con el mecanismo de compra conjunta”. Abogó por eliminar este tipo de cáncer en la región para demostrar que es posible hacerlo en el resto del mundo.

Ese objetivo fue parte del diálogo entre OPS y la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID), como confirmó el director de esta última, Antón Leis, quien inauguró la reunión de Madrid. En su intervención expresó sus esperanzas en contar con mayor presupuesto el próximo año para reforzar el objetivo 3 de los ODS y el enfoque de una sola salud que engloba a las ETD con otras enfermedades más atendidas.

Siendo la reunión en España, se subrayó la importancia de los compromisos de eliminación de la enfermedad de Chagas, que afecta a más de 7 millones de personas en el mundo, de las que más de 50.000 se estima que están en España. Al respecto, el director de OPS, Jarbas Barbosa, recordó la estrategia de implementación del cribado maternoinfantil en los sistemas de salud junto a enfermedades prioritarias como el VIH o la sífilis.

En España, como se recalcó recientemente en la reunión de la Iniciativa Iberoamericana Ningún Bebé con Chagas se ha implementado un protocolo de cribado prenatal a nivel nacional que, seguramente, permitirá detectar más y mejor a mujeres con Chagas y dar seguimiento a sus familiares e hijos, según se recomienda en el mismo. En la región de Murcia, por ejemplo, el equipo del hospital de la Arrixaca ha constatado que se logrado controlar al 100% la transmisión maternoinfantil, que es la que prevalece en el país.

Finalmente, Antón Leis invitó a los participantes a visitar la sede de la AECID, en Madrid, en la calle Reyes Católicos, donde se está exhibiendo en estos días una exposición fotográfica de proyectos de atención a la enfermedad de Chagas en Paraguay, que la AECID apoyó junto a ISGlobal, miembro de la Coalición Chagas.

 

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