Consenso global para impulsar las pruebas rápidas en el diagnóstico del Chagas

Expertos y socios de Coalición Chagas consensuan una hoja de ruta por la implementación de nuevas herramientas diagnósticas para Chagas

16/07/2026

Un reciente artículo publicado en Springer Nature  recoge ahora las conclusiones de la mayor reunión internacional de expertos sobre diagnóstico rápido de Chagas. En mayo de 2024, más de 40 especialistas reunidos en Buenos Aires, con el impulso de FIND, la OPS y organizaciones como DNDi, entre otros socios de Coalición Global de Chagas, consensuaron una hoja de ruta para mejorar el desarrollo, la evaluación y la implementación de nuevas herramientas diagnósticas.

Las pruebas de diagnóstico rápido (PDR) son una de las herramientas más prometedoras para ampliar el acceso al diagnóstico de la enfermedad de Chagas. Sin embargo, los expertos coinciden en que la innovación tecnológica, por sí sola, no será suficiente para cerrar la enorme brecha diagnóstica: actualmente menos del 10 % de las personas infectadas son diagnosticadas y una minoría recibe el tratamiento.

 

Hacia una evaluación armonizada de las pruebas rápidas

Uno de los principales acuerdos fue la adopción de un protocolo armonizado para evaluar las PDR, con el fin de que los estudios realizados en distintos países sean comparables y ofrezcan evidencia sólida para su incorporación en los sistemas de salud. Los expertos recomendaron validar las pruebas con muestras autóctonas de cada país, emplear métodos de referencia estandarizados y establecer criterios mínimos de rendimiento, con sensibilidades superiores al 92 % y especificidades superiores al 95 %. Este protocolo ya ha sido publicado por la OPS como guía regional para las Américas.

 

 

El futuro del diagnóstico molecular

El consenso también señala la necesidad de acelerar el desarrollo de pruebas moleculares en el punto de atención (POC), especialmente para el diagnóstico de la infección aguda, la transmisión congénita y las reactivaciones. Estas herramientas deberán ser rápidas, sencillas, asequibles y utilizables en atención primaria, incluso en entornos con recursos limitados. Además, se subraya la importancia de seguir generando evidencia sobre tecnologías como LAMP, que ha dado excelentes resultados preliminares en cuanto a efectividad y relación costo-efectividad, y qPCR antes de incorporarlas de forma generalizada a los algoritmos diagnósticos.

Entre las principales recomendaciones destacan:

  • Armonizar la evaluación de las pruebas rápidas mediante protocolos comunes que permitan comparar resultados entre países y faciliten su aprobación regulatoria.
  • Priorizar el desarrollo de diagnósticos POC (por sus siglas en inglés, Point of Care) moleculares sencillos, asequibles y utilizables en atención primaria, especialmente para infección aguda, transmisión congénita y reactivación.
  • Generar más evidencia clínica multicéntrica, utilizando muestras autóctonas y considerando la diversidad genética del Trypanosoma cruzi.
  • En relación a la búsqueda de nuevas herramientas, se debe actualizar un Perfil de Producto Objetivo (Target Product Profile, TPP) liderado por OPS/OMS que defina prestaciones técnicas, precios objetivo y necesidades del mercado para orientar a fabricantes e inversores.
  • Promover estándares internacionales de calidad, paneles de referencia y materiales de control coordinados por OPS/OMS para mejorar la validación de nuevas tecnologías.
  • Impulsar modelos innovadores de financiación y compras regionales, incluyendo fabricación regional, adquisición conjunta a través del Fondo Estratégico de la OPS y acuerdos con pequeñas y medianas empresas para garantizar sostenibilidad y acceso.
  • Crear un comité internacional permanente, respaldado por OPS y OMS, que centralice información, identifique prioridades diagnósticas, coordine evaluaciones y favorezca la colaboración científica y la movilización de recursos.

 

Innovación, evidencia y acceso

El informe concluye que la evaluación económica debe acompañar el desarrollo de nuevas tecnologías desde sus primeras fases, considerando no solo su rendimiento diagnóstico, sino también su impacto sobre los pacientes, los sistemas sanitarios y la sostenibilidad de su implementación.

 

Lea el artículo completo en Springer Nature

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