Nuevas estimaciones de la OPS para saber “cuántos somos y dónde estamos” las personas afectadas de Chagas
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) presenta una actualización de la situación epidemiológica de la enfermedad de Chagas en los 21 países endémicos de las Américas
18/06/2025
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) presentó recientemente una actualización sobre la situación epidemiológica de la enfermedad de Chagas en los 21 países endémicos de las Américas. Este reporte, basado en datos recolectados hasta el año 2018, ofrece un análisis de la magnitud general de esta parasitosis, así como del riesgo continuo de transmisión y sus implicaciones para la salud pública. En parte, la información, en especial la referida a los datos de transmisión maternoinfantil, según advierte el estudio, debe tomarse con cautela por la falta de datos sólidos y fidedignos.
- Aumento de población expuesta de más 70 a más de 100 millones de personas.
- Datos preocupantes de infección en mujeres en edad fértil (1,8 millones) y de casos con cardiopatías. Quizá debido al aumento de diagnósticos.
- Buen funcionamiento de detección en bancos de sangre.
- Bolivia: prevalencia de casos más alta; Brasil: casi 4 millones de personas afectadas.
- Continúa siendo un relevante problema de salud pública.
El informe detalla que la población total en las zonas endémicas ascendía a aproximadamente 599 millones de personas en 2018, de las cuales más de 104 millones estaban expuestas al vector transmisor, representando un 17,5% del total. Esto supone un incremente del estimado anterior que estaba en torno a 70 millones de personas. Además, 7,4 millones de personas (1,25% de la población) habían contraído la infección por T. cruzi, según el informe.
Cinco países –Brasil, Bolivia, Argentina, México y Colombia– concentran la gran mayoría de los casos de infección, acumulando cerca del 85% del total. La prevalencia más alta se observó en Bolivia (6,85%), mientras que en la mayoría de los países restantes fue inferior al 1%. Llama la atención las estimaciones de Brasil que ascienden a casi 4 millones de personas que tendrían la infección.
Un aspecto preocupante es la alta proporción de mujeres en edad fértil (15 a 44 años) con Chagas, estimada en casi 1,8 millones, lo que representa el 23,6% del total de personas con la infección. Este grupo poblacional implica un riesgo significativo de transmisión maternoinfantil. Precisamente, en 2018, se estimaron alrededor de 9.129 casos nuevos por esa vía de transmisión, mostrando una incidencia de 9,25 casos por cada 10.000 nacimientos vivos.
En cuanto a la transmisión vectorial, se registraron aproximadamente 7.216 nuevos casos, reflejando una incidencia de 6,9 casos por cada 100.000 habitantes expuestos. Destaca la reducción significativa de casos vectoriales en comparación con años anteriores, sugiriendo que los esfuerzos en programas nacionales de control vectorial han tenido un impacto positivo. Pero el informe señala “una creciente incidencia de casos de transmisión oral, aún en proceso de caracterización”. Ello también invita a deducir que el aumento de casos diagnosticados por diferentes vías de transmisión se debe a una persistente problemática de transmisión vectorial.
La cardiopatía chagásica, manifestación clínica más severa asociada a la enfermedad, afectaba a más de 1,5 millones de personas infectadas, alrededor del 20,6% del total. Este daño cardíaco continúa representando un importante reto de salud pública por la alta morbilidad y mortalidad que genera.
La enfermedad de Chagas, causada por el parásito Trypanosoma cruzi, muchas veces se desarrolla sin síntomas. El informe reconoce limitaciones importantes, como la subestimación de casos debido a deficiencias en los sistemas de vigilancia, la variabilidad en la calidad de los datos, y la falta de integración de registros nacionales.
Las precarias condiciones socioambientales en muchas comunidades rurales y periurbanas favorecen la persistencia del vector (conocido como vinchuca, barbeiro, pito, chinche, entre otros nombres según las zonas de las regiones endémicas) y la transmisión de la infección. En gran parte, afecta a poblaciones que carecen de la atención de sistemas de salud robustos. Estas son algunas de las causas por las que es tan difícil obtener datos epidemiológicos fidedignos con los que activar mejor los mecanismos de prevención, control y atención del Chagas. Hasta ahora se ha trabajado más con estimaciones que con datos. Las anteriores estimaciones con que se contaba databan del año 2010. Estos desafíos subrayan la necesidad urgente de fortalecer los sistemas de información epidemiológica.
A pesar de la falta de datos sólidos, a través de los bancos de sangre se ha establecido un mecanismo exitoso de detección de casos positivos. La prevalencia de infección en donantes de sangre muestra una disminución significativa, alcanzando un promedio regional del 0,66%, lo que evidencia la importancia de mantener programas sólidos de tamizaje universal.
El estudio concluye resaltando que, aunque se han logrado avances notables en la reducción de la transmisión vectorial y en la implementación de medidas preventivas, la enfermedad de Chagas sigue siendo un problema de salud pública relevante. Por lo tanto, se requiere mantener esfuerzos coordinados y sostenidos para mejorar tanto las estrategias de prevención y control, como los sistemas de vigilancia y atención clínica, especialmente en las poblaciones más vulnerables de América Latina.
Lea en informe completo: «Actualización de la estimación de la enfermedad de Chagas en los países endémicos de las Américas 2018«.
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